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Alguien dijo una vez refiriéndose a las llamadas
imperfecciones de la dictadura cubana: … “es que el
sol resplandece y también tiene manchas”…. A esa
justificación habría que responder: “las libertades
en Cuba, hace mucho que permanecen en eclipse total”
Se
cumple el sexto aniversario de la funesta Primavera
Negra de Cuba. En ese año 2003 el gobierno
castrista encarceló a 75 personas inocentes que
trabajaban y se expresaban pacíficamente por
defender las libertades, los derechos humanos y la
democracia en su país. Profesionales, periodistas,
maestros, obreros, todos fueron arrestados y
sometidos a juicios sumarísimos, cuyas sentencias
los condenaron a largas penas que van desde los 15 a
los 28 años de prisión. Según la dictadura castrista
estas personas habían "atentado contra la seguridad
del Estado" únicamente por tener y difundir ideas
diferentes a las del régimen cubano.
En aquel momento las
voces de la opinión pública mundial y de países
democráticos, expresaron su sorpresa e inconformidad
ante tamaña crueldad.
Hoy a seis años de esa
muestra de intolerancia y barbarie de la dictadura,
podemos decir que nada ha cambiado. Las primaveras
continúan siendo negras para el pueblo cubano,
continúa el miedo, la amenaza, la represión,
continúan los mismos represores usurpando el poder.
Se mantienen cumpliendo prisión la mayoría de los
que en aquella madrugada de marzo fueron detenidos,
junto a muchos que ya lo estaban y otros que se han
sumado después. También se mantienen voces dignas en
Cuba y el resto del mundo apoyando esposas y
familiares de los presos, exigiendo la libertad y
los derechos de los ciudadanos a pensar y
expresarse diferente. Pero la dictadura de los
Castro no escucha, nada la hace modificar su
crueldad hacia los opositores, nada le hace permitir
a su pueblo libertades como las de información,
expresión o movimiento, se continúa acusando,
ofendiendo y descalificando a todo el que se exprese
fuera de la opinión impuesta oficialmente. El cubano
que logra escapar de aquella gran prisión, sigue
recibiendo calificativos de traidor, desertor o
apátrida, se mantiene la pena de muerte amenazante
como espada de Damocles.
La dictadura cubana
después de 50 años, es ante el mundo, ejemplo del
camino que no se debe tomar cuando se lucha o se
trabaja por un sistema social mas justo y
equitativo, nada hay tan preciado como la libertad,
que el pueblo cubano, con sus tan cacareados niveles
de instrucción y salud no conoce. En Cuba
únicamente se ha pretendido convertir al pueblo en
una masa, obediente, muda, carente de pensamiento
propio y por tanto de iniciativas y decisiones.
¿Acaso esto no es un crimen repudiable?
Vergüenza debería dar
a los que hoy desfilan complacientes ante el viejo
tirano, a los que piden medidas para la
supervivencia de la dictadura y callan pretendiendo
ignorar hechos tan repugnantes como estos.
El pueblo cubano y no
el grupo represor en el poder es quien necesita la
ayuda y la solidaridad del mundo, para que
regresen libres las primaveras a la isla.
Nelson Núñez Dorta
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