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Partido |
Para Omar |
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Vladimiro Roca El sábado 15 por la mañana recibí una alegría y un estímulo muy grande para mi actividad como opositor pacífico que busca cambios y reformas para beneficio de nuestro pueblo; recibí una llamada desde la prisión de kilo 8, en Camagüey, de Omar Rodríguez Saludes para felicitar a mi esposa por el día de su cumpleaños, y en una rápida conversación, porque no disponía de mucho tiempo, pude explicarle brevemente la situación que confrontan los prisioneros políticos que se encuentran en huelga de hambre en las prisiones de Holguín y kilo 5 ½ en Pinar del Río y él me ponía al tanto de que ya han sacado a varios de los que se encuentran en Camagüey para destacamentos y otras prisiones, que en el régimen solo quedan él y dos más. Sobre él mismo, me dijo que se sentía bien y con mucho ánimo, y le respondí: Esta conversación es una gran alegría para mí por el tremendo estímulo que me das, por lo fuerte que te siento, gracias Omar. Cuando colgué le comuniqué a Magali que Omar había llamado para felicitarla por el día de su cumpleaños y eso bastó para que fluyeran los recuerdos sobre él y en primer lugar esa humana preocupación por los colegas de lucha y amigos que mantienen, a pesar de las inhumanas condiciones en que se encuentran, el recuerdo por este tipo de detalles. Magali recordó las muchas veces que Omar la ayudó a conseguir los pasajes para viajar a Cienfuegos los días de mi visita, de cómo se divertía y disfrutaba de nuestras nietas, Melanie y Melissa, porque él quería tener una niña, a pesar de tener dos varones y quererlos mucho, le gustaban las hembritas. Y aquí llegó la aflicción al constatar que Omar se está perdiendo la edad que más le gusta disfrutar de los niños: el primer año de vida de su pequeña hija Patricia. No ha podido sacarle fotos del avance de su crecimiento; no ha podido contarle a sus amistades y conocidos los últimos avances de su aprendizaje; no puede, en fin, ayudar a su esposa Ileana en la crianza de sus hijos, sobre todo del mayor, que tanto lo extraña y se encuentra en la difícil etapa de la adolescencia. Recordaba mi esposa las veces que Omar pasaba de corre-corre por la casa, porque andaba en gestiones de buscar comida para llevar para la casa; o porque iba para casa de Anita, la esposa de Francisco Chaviano, para conocer sobre la situación de Chaviano y sacar la nota de prensa correspondiente. También recordé como después de mi excarcelación Omar continuaba pasando por la casa, a veces por problemas de trabajo, otras solo para conversar y saber como andamos. Todo esto que está pasando Omar, al igual que todos los prisioneros políticos y de conciencia que integran el actual presidio político cubano, es gracias a un sistema cruel y despiadado, lleno de odio, que no ha vacilado en aplicar la venganza, para pasarle la cuenta a pacíficos ciudadanos que se han cansado de andar con la cabeza baja y reclamar el derecho a pensar con cabeza propia, criticar la línea oficial y pedir cambios para mejorar el nivel de vida de la población en forma abierta y sin temores, pensando que con eso doblegaría la dignidad, el honor y el decoro de quienes decidieron afrontar los riesgos que esta posición implica, antes que continuar humillados "para no buscarse problemas". ¡Qué poco conoce y valora el régimen la dignidad de estos cubanos! La cárcel llevada con dignidad templa los principios, los afirma y hace crecer espiritual y moralmente a las victimas inocentes por encima de sus verdugos, que eso es lo que son quienes ordenaron tales actos contra los derechos, las libertades y la dignidad de todos los cubanos. Pero con estas
acciones no lograrán incubar el odio en estos HOMBRES (así, con
mayúsculas) que precisamente quieren acabar con este malsano
sentimiento, que tanto daño ha causado no solo al pueblo cubano
sino a toda la humanidad. Lo han demostrado con los hechos en el
diario vivir en las horribles mazmorras en que el régimen los
mantiene y que eufemísticamente llama prisiones. También lo
demuestra la digna y decorosa actitud de las esposas y familiares,
que han enfrentado la vejación, el maltrato y las distancias en
que han colocado injustamente a sus seres queridos. |
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