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Humor en campo minado
Palabras pronunciadas en la inauguración de la exposición de caricaturas de Ileides Urrutia Álvarez, realizada en la Biblioteca Independiente Reynaldo Arenas en Habana Vieja. La liberación a través del arte de múltiples ataduras psicológicas, y el replanteamiento de numerosas propuestas obtenidas en su decursar por diversas etapas como el existencialismo, la poesía, la postmodernidad y otros mecanismos espirituales de ruptura entre su mundo interior y el externo, logrará que las caricaturas de Ileides Urrutia Álvarez sean un fenómeno interesante por su iconoclasta y original visión de la realidad cubana, en medio de un contexto signado por la obediencia al dogma oficial. Si bien el autodidactismo limita en algo sus trazos y dibujos, la incisividad del mensaje, el rejuego formal, y sobre todo, el buceo semántico de una realidad alucinada y alucinante, permiten que las piezas presentadas por el artista en esta exposición, se conviertan en una denuncia permanente de las inmensas contradicciones entre lo que se pretende hacer ver a la población y lo que realmente existe. Empleando la sátira política y el ahondamiento de las claves primigenias del gracejo popular, el artista devela por medio de la burla y la parodia un mundo sumergido en la farsa y la censura. Obras como los tuertos, donde se alude al fracaso del mandatario cubano al profetizar el socialismo mundial, o Viva la Revolución, en que los animales muestran una euforia orweliana ante el anuncio de que un Kg. de frijoles tiene más proteínas que uno de carne, desmontan un discurso esquizofrénico y justificativo con una originalidad conceptual admirable. Por otra parte, el "apuntalamiento" del gobernante como si fuese un derruido edificio de la capital cubana, la sarcástica alusión al movimiento de innovadores y racionalizadores al confeccionar el sostenedor de brazos con banderitas, se unen a la figura de Hugo Chávez delante de un espejo que le devuelve la imagen de Fidel, y revelan un amplio espectro indagatorio a la hora de asumir el acto creativo, suficientes para proclamar al artista como talentoso. Basta con leer la petición de Claudina y Travieso de que no les dejen caer en la tentación de la violencia; con oír al borracho gritar de que avisen a futuro para que se esconda pues se anunció que pertenece por entero al socialismo, para entender los resortes comunicacionales más directos entre un creador y un pueblo que necesita de la risa conjugada con el pensamiento, si pretende romper con el panfleto apologético en que han convertido la función de la obra artística. El arte en Cuba como ejercicio liberador en esta muestra que hoy ofrece la Biblioteca Reinaldo Arenas a los presentes, de seguro, aparte de hacerlos reír, los hará reflexionar y extender un reconocimiento a quienes desde una labor alternativa al régimen cubano en función de la cultura y el arte, ofrecen un espacio a un artista que apuesta por la verdad, más allá de los riesgos que corre el humor en un campo minado por la intolerancia.
Facultad de Arte Alternativo. Comisión Cuba. |
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