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Cuba tuvo un pasado, tiene
un presente y tendrá un mejor futuro.
Una nación no existe sin su
historia y Cuba tiene un pasado, que no debemos negar. Pretender
que nuestra patria en los años de 1902 al 59 era únicamente un nido
de gobernantes inmorales e indignos o un antro de corrupción,
violencia y vicios del que siquiera debemos hablar, resulta un
imperdonable analfabetismo histórico ò una astuta posición política
que favorece el inmovilismo, generando el terror al pasado,
estrategia educativa y de propaganda empleada por quien esta hoy al
frente del poder en Cuba.
Considero que las nuevas
generaciones siempre tendrán que regresar al estudio de nuestra
verdadera historia, para imitar aciertos desechar errores.
Seria falso negar que en las
primeras etapas del surgimiento y desarrollo de la joven republica
de Cuba, no han existido formas de corrupción y violencia política,
el alumbramiento de la nación cubana a la verdadera independencia
ha sido muy lento y trabajoso. Pero se debe reconocer que nunca
faltaron en nuestra patria hombres e instituciones dignas que
asumiendo todo riesgo se enfrentaron en su momento a las
deformaciones del sistema y sus políticos.
La Cuba pre-castrista, no
seria el modelo democrático mas perfecto y menos aun cuando el 10 de
marzo de 1952 el poder fue tomado por la violencia, dando al
traste con los anhelos de un cambio por la vía de las urnas. Pero el
pueblo de cubano guiado por prominentes y honestas personalidades de
la política y la cultura nacional nunca dejó de luchar y
manifestarse contra todo lo que entendía injusto.
El siguiente párrafo define
muy bien hasta donde había llegado nuestra patria antes del golpe de
estado de 1952. ...."Había una vez una republica. Tenía su
constitución, sus leyes, sus libertades, presidente, Congreso,
tribunales, todo el mundo podía reunirse, asociarse, hablar y
escribir con entera libertad. El gobierno no satisfacía al pueblo,
pero el pueblo podía cambiarlo......Existía una opinión publica
respetada y acatada y todos lo problemas de interés colectivo eran
discutidos libremente. Había partidos políticos, horas doctrinales
de radio, programas polémicos de televisión, actos públicos y en el
pueblo palpitaba el entusiasmo"...... (1)
Hasta aquí la cita que nos
parecería algo idílico y se pudiera pensar que es una falsedad; que
esa Cuba nunca existió, si la vemos desde la posición de los que
precisamente han pretendido por mucho tiempo y continúan hoy
negando y difamando sobre nuestro pasado.
Pero no debemos restar
credibilidad a las palabras del joven abogado Fidel Castro Ruz en su
alegato defensivo, en el juicio por el asalto al cuartel Moncada.
Fue esa, su definición de la Republica de Cuba antes del año 1952,
cuando se instaurò por la violencia el régimen de Fulgencio Batista.
Esa fue la nación que Castro
prometió restaurar y devolver al pueblo de Cuba, cuando concluyera
la lucha de liberación nacional, que apoyada por la gran mayoría de
la población lo llevó al poder. Pero Castro no era el líder
democrático y amante de las libertades que pretendía hacer creer, su
personalidad pudo mas que los principios que decía enarbolar y con
su privilegiada inteligencia y capacidad de maniobra se instauró por
más de 47 años al frente de los destinos de la isla, violando así lo
que el mismo había prometido rescatar y respetar.
El dictador cubano nunca ha
representado los ideales del Padre Varela, Carlos Manuel de
Céspedes, José Martì, Eduardo Chivas, José Antonio Echevarria, Frank
País y tantos otros cubanos amantes de la libertad e independencia.
Castro tergiversó la historia y sus seguidores han mentido y lo
continúan haciendolo, sembrando en el pueblo el temor y la
inseguridad del posible regreso a una Cuba cuya historia ellos
mismos han escrito y difundido a su conveniencia.
Por esto es muy necesario
conocer y estudiar nuestro pasado debemos estar orgullosos de
nuestros antecesores, ellos con defectos y virtudes ayudaron a
construir nuestra nacionalidad y una nación será siempre el
resultado de su historia, del conocimiento y la enseñanza de esta,
surgen el progreso y las nuevas ideas. El castrismo solo ha
demostrado ser un error histórico, que sin dudas, también debe ser
muy bien estudiado por las futuras generaciones, para que no vuelva
a repetirse nunca más.
Nelson Núñez Dorta
(1) La Historia me absolverá.
Fidel Castro. ED Ciencias
Sociales.
Instituto del Libro. La
Habana 1973
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