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Partido |
Un cubano en
Francia |
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Viaje a Berlín
Por Luis Tornés
Aguililla. Nos sentamos en el auto con la puerta del garaje aún cerrada como hacen los muchachos cuando quieren imitar a sus padres. ¿Las mochilas* están en el maletero ?, ¡Sí, OK !, -respondió la copilota- , ¿el termo de café está lleno y a mano ? ,¡sí OK ! – respondió otra vez la copilota a punto de mandarme al carajo- y así siguió el check-list hasta que me puse a buen recaudo pues al cabo de casi 30 años de yunta uno termina conociendo el límite que no se debe pasar. Arranqué el motor y los 6 cilindros de " La Invicta " se anunciaron con su música particular pidiendo carretera, pulsé el botoncito que abre la puerta del garaje, es un botoncito jodedor que funciona cuando le da la gana como para recordarme que la vida debe de ser simple y no sofisticada pero esta vez sí se abrió la puerta de la cochera y lentamente " La Invicta " subió por la rampa. Capot en la calle y sin otro preámbulo pusimos proa a la frontera alemana. A medianoche ya hacía rato que avanzábamos a 130 kilómetros por hora en territorio alemán después de haber dejado atrás lo que antes fuera el puesto fronterizo entre Francia y Alemania. En mi calidad de cubano siempre es un placer infinito eso de atravesar la antigua frontera entre Francia y Alemania a 130 kilómetros por hora. Cada vez que he tenido la oportunidad de pasar esa frontera, lo hago como un homenaje a mis compatriotas y en particular, a los que han muerto en el mar, algo que puede parecer pomposo y ridículo pero que es la realidad : siempre pienso en ellos. Y llegamos a Berlín. Otra vez yo quería ver esa ciudad reunificada, ver los edificios nuevos, los cambios provocados por el ¡ A Dios gracias ! estruendoso derrumbe de la virtual R.D.A. Hoy 30 de septiembre, por la mañana temprano me recibieron dos diputados alemanes y conversamos largamente sobre lo que ocurre en Cuba. Los diputados me sorprendieron pues contrariamente a lo que yo pensaba, ellos tenían mucha más información que yo sobre lo que está pasando en mi propio país. Yo fui a verlos de " profe " y salí de alumno. ¡ Otra lección de modestia !. Me dieron nombres y apellidos de presos y de carceleros, me enseñaron la lista con fechas y descripciones de las palizas reportadas en las cárceles cubanas. Luego, cuando salí del edificio en el que nos reunimos, iba yo por la calle pensando en el bombardeo de información al que fui sometido y me pregunté : coño, ¿cómo es posible que esta gente sepa todo eso ?. Sea lo que fuere y, ello es lo más importante, me separé de los diputados alemanes con la certeza de que los cubanos que queremos vivir libres del yugo y del bozal del Curro, no estamos solos en este mundo. Mañana 1ro de octubre si " La Invicta " anda de buen humor regresamos a casa. * Nosotros no usamos maletas sino mochilas por atavismo cultural, es como una enfermedad mental. Nadie es perfecto. |
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