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Un cubano en Francia
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por Luis Tornés Aguililla

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Qué es la
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La realidad y el pacto

La realidad parida por el absolutismo autocrático en Cuba parecía haber creado un desierto político pero observamos, con satisfacción, que es todo lo contrario ya que el régimen no logró matar la opinión íntima de los cubanos sobre el destino colectivo de país. Desde el destierro nos parecía que la esperanza en Cuba se limitaba al interés que cada persona imaginaba para sí y para su familia pero vemos que no es así, vemos que la resistencia al régimen toma los más diversos matices del espectro político y social.

El pacto de la nación cubana con su futuro parece suponer una ruptura radical en la percepción que tienen los cubanos del funcionamiento del Estado y, en particular, de su metodología del terror político a causa de la cual actualmente hay decenas de hombres y mujeres presos en las cárceles del régimen.

Podría hablarse también de la necesidad de una ruptura natural y no represiva con la " civilización " actual. Evoco aquí un cambio en todas las esferas del funcionamiento de la sociedad, un cambio y no una " movida " española . Un léxico nuevo, urnas nuevas y transparentes, nueva la logística y la lógica, nueva también la manera de emitir un juicio político sin tapujos y sin temores y lo más importante : un cambio radical en las motivaciones de la juventud cubana.

Ese pacto necesario podría ser la expresión un tanto fría de la racionalidad en pos del interés nacional, fuera de la cual, los intereses particulares y las pasiones no encontrarían cabida. Mejor decirlo para que no haya desmayos y saltos al vacío pues, en efecto, ya todo el mundo en Cuba y cada uno a su manera espera que al fin el país pueda salir de la feudalidad colectiva con un mínimo de estragos evitando a toda costa la lúgubre eventualidad de un conflicto civil. ¡Lo dije, lo escribí!.

Y así es como una buena mañana se despierta uno aquí, en el norte de Europa, a miles de kilómetros de Cuba, constatando que hay hombres y mujeres en la isla que no sólo se declaran socialistas sino que deciden oponerse pacíficamente al señor del cetro bajo esa bandera; allí, en ese mismo país convulsionado por tantos años de infamias donde la palabra " socialista " arrastra inevitablemente una connotación ligada a las guerras, a los presos, a los ahogados, al destierros y al totalitarismo como doctrina de Estado. Hasta hace poco Fidel Castro decía "¡Socialismo o Muerte!" y recuerdo que hace más de veinte años, cuando yo vivía en la isla, estábamos "construyendo el socialismo…".

¡ Audaces los cubanos ! y más discretos y listos de lo que cree el vulgo. Es como si la sociedad cubana tuviese a escondidas su propia dinámica, independiente y soberana frente a las gesticulación, a los discursos y a los pavos reales que, fuera del ajiaco, sueñan……

Pero qué querrá decir la palabra " socialista " cuando a los socialistas o social-demócratas cubanos que hoy resisten al régimen castro-fascista ("fascista" en el sentido histórico) les llegue junto a otros el momento de la praxis, es decir, el momento de enfrentar en un gobierno de unidad nacional la realidad del déficit financiero de Cuba ya sea nivel local o nacional, de enfrentar el pago astronómico de la deuda externa del castrismo en nombre de la Involución y de enfrentar la realidad sociológica de un país en el que durante decenios buena parte de la población tenía la obligación vital de vivir en una realidad virtual.

Quizá ante el empuje de la realidad, ser social-demócrata en Cuba querrá decir no aceptar lo inaceptable en el marco de un contexto de tolerancia política en lo que toca, por ejemplo, a los servicios públicos vitales : la educación, la asistencia médica, los sectores energéticos, etc y también en lo que toca a una cierta idea de la identidad y de la independecia del país.

Quizá no pueda ser de otro modo tal y como lo vemos con los diferentes partidos socialistas de Europa que, dicho sea de paso, tienen en su seno corrientes, contracorrientes y tendencias como justamente ocurre actualmente en Cuba en el seno de todas y cada una de las familias políticas que se oponen al castrismo lo cual, lejos de ser un problema podría resultar a la larga una garantía suplementaria en el proceso de convalecencia económica por el que inexorablemente Cuba pasará después que la dictadura dé paso a un contexto pluralista y democrático.

Quizá, también los "socialistas" cubanos tanto como los españoles y como todo el que en definitiva acepta pasar la página tendrán que reposicionar el ideal conceptual con respecto a la realidad que imponga la necesidad de sacar el país del caos.

Yo recuerdo que la reestructuración de la industria y de la economía francesas en los años 80 y 90 en el marco de la Unión Europea le costó el poder (y un poco más) al Partido Socialista Francés tanto a nivel nacional como a nivel local porque sencillamente le fue imposible ignorar la realidad económica de Francia que del día a la mañana vomitó decenas de miles de desempleados con los consabidos resultados sociales ligados a la precaridad material. Para los socialistas franceses tal fue el precio que aún pagan a manos del cuerpo electoral. Como si les hubiese sido necesario adaptar el cuento a la realidad y no hablemos ya del E.H.K.N (Enorme Hara-Kiri Nacional) que no fue otra cosa sino el inédito pacto nacional francés del día 21 de abril del año 2002 cuando todos los electores de este " gran país democrático " tuvieron que votar por Jacques Chirac aunque lo odiaran profundamente para que la xenofobia y el fascismo " soft " no tomaran el poder el Francia en la persona de Jean-Marie Le Pen.

Bueno, pues en Cuba un día podría pasar igual.

Un día los cubanos podríamos tener la necesidad de un pacto por encima de todo para salvaguardar la realidad, nuestra realidad, la que los cubanos hayamos libremente escogido en las urnas y después del entierro, claro…..


Luis Tornés Aguililla
lta58@wanadoo.fr

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