En buena
medida, Sarkozy le debe su victoria electoral a la izquierda
francesa.
Sin que su
victoria pueda ser considerada un plebiscito, en la segunda
vuelta de la elección presidencial más del 53 % prefirió
votar por el concepto de sociedad desarrollado por Sarkozy a
todo lo largo de la campaña electoral y según el cual, el
ciudadano tiene que responsabilizarse y no esperar del
Estado su salvación ni su realización como individuo.
La teoría
económica y social de Sarkozy es insertar el país en lo que
él considera la realidad que impone la interdependencia de
las economías nacionales tanto en el seno de la Unión
Europea como a nivel mundial, sin ocuparse de las posibles
marginalizaciones sociales que –según Sarkozy – se
neutralizarán de manera natural gracias a la reducción del
actual nivel de desempleo (
10 % de la población
activa ) con menos reglamentación
para las empresas, con menor presión fiscal y sin
intervencionismo estatal.
Aunque del
dicho al hecho haya buen trecho, todo indica de que buena
parte de los votantes estimaron el pasado 6 de mayo de que
ya era hora de intentar otras fórmulas alejadas del muy
protector « capitalismo social » a la francesa.
A través de
la elección de un hombre francamente de derecha, liberal,
relativamente joven y dado a añejas amistades en los
sectores de la finanza, los franceses mandaron un mensaje
claro y tajante, en particular a los socialistas.
MENSAJE :
« Unirse
a los que cantan enardecidamente « La Internacional »,
adoran la imagen del argentino Ernesto Guevara de la Serna y
vomitan toda suerte de elucubración sin la más elemental
coherencia en el contexto económico internacional, NO
funcionará más en lo adelante ».
Y es que
hasta el presente, el Partido Socialista Francés habrá
estimado (
con
mucha pragmática ) no poder declarar
públicamente que ellos son sencillamente
« socialdemócratas » porque semejante atrevimiento le
traería graves dificultades electorales a la hora de contar
con el apoyo de lo que queda del Partido Comunista y de la
nebulosa fluctuante de la extrema izquierda en Francia que,
como acabamos de ver en la elección presidencial, no
representan una fuerza ideológicamente compacta ni capaz de
presentarse unida a elecciones en un país de poetas
enamorados de la estética de la lucha de clases. En Francia,
la palabra « socialdemócrata » es un terrible tabú. La banda
armada de La Habana bien lo sabe.
En efecto, un
fenómeno inesperado de la interdependencia de las economías
a nivel mundial es la incapacidad en que aparentemente se
encuentra la izquierda democrática francesa ( socialistas y
radicales de izquierda ) a la hora de mirar, de manera
racional y sin la distorsión que sistemáticamente provoca la
evocación de la historia, la relación entre los mecanismos
económicos mundializados y el funcionamiento de la sociedad.
Sarkozy no tiene ese tipo de problema en su mente.
No obstante,
si en las elecciones legislativas previstas para el mes de
junio del presente año, los franceses no le dana Sarkozy una
mayoría de diputados en la Asamblea Nacional, entonces
Francia se despertará con un Primer Ministro socialista (
leer
« socialdemócrata ») y con un
gobierno de « centro-izquierda » que, sin la menor duda,
limitará la acción del Presidente de la República a su
« domaine réservé » : el ejército, las relaciones
exteriores y las inauguraciones.
Los galos
son pueblo de mucha maña política.
Sin tener que
decirse las cosas se ponen de acuerdo como si una voz
misteriosa recorriera el país de punta a cabo y, en ese
esquema, suelen cambiar de personal político como de
pantalón.
Nada…que la
democracia es, indiscutiblemente, el menor mal posible.
EN LO QUE TOCA A
Cuba :
Sarkozy desea
fortalecer al máximo sus relaciones con Estados Unidos lo
cual subordina de facto la posición oficial francesa a los
intereses estratégicos U.S con respecto a la isla sin que
olvidemos los propios intereses económicos y políticos del
Estado francés en una Cuba bajo el control militar de la
Banda Armada.
Mayo 2007
Luis Tornes
Aguililla
Representante
en Francia
PARTIDO
SOCIALDEMOCRATA DE CUBA (PSC)