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¿Por qué Fidel encarcela y fusila? Mayo 3/2003 Pues fusila y encarcela porque tiene un temor justificado y profundo. El temor del individuo que sabe que su tiempo se ha agotado en medio de un laberinto de incertidumbres cuyo desenlace hoy nadie puede imaginar porque en Cuba, el daño hecho y la incoherencia entre lo dicho y lo pensado tienen proporciones insondables. Nerón lo sabe y se aprovecha. En esa isla, de la época de Diego Velázquez hasta el presente, la verdad y la mentira siempre han ido de la mano ¡ y falta trecho !, porque lo lindo queda por venir aunque ya tengamos en ristre a más de un converso envuelto en la trapería del penitente votivo. Lo más hediondo y triste vendrá después, cuando una vez terminada la limpieza general del mobiliario, los Tarek Aziz y otros Markus Wolf de La Habana se declaren gratos agentes de las editoriales del reino de este mundo. Francia, España o Canada –por sólo dar tres ejemplos– se llenan de ex-compañeros en proceso de retro-evolución anunciada. ¡mutantes! El querido lector dirá que nunca es tarde para el bien hacer. Amén, pero me acuerdo de cuando no me mirabas, yo en la parada del autobús a mediodía cuando el sol raja las piedras y tú en tu coche, con tu Papá, recuerdo que él llevaba su uniforme y sus estrellas y una especie de superioridad en la mirada. Llevo la pena de no lograr olvidarlo ¡y mira que me esfuerzo!... Hace unos días me encontré con la verdad. ¡Sí señor!, tuve el honor de conversar con el cubano Ernesto Díaz quien después de haber luchado tanto contra todas las infamias y después de haber pasado veintitrés años preso en Cuba me dice con orgullo y sin rodeos que su oficio es pescador y había que verlo recitándonos sus poesías y hablándonos sin rencor de los infelices y apocados soldados que lo custodiaban en las cárceles de Nerón. Me interrogo : ¿Podrá el cubano de a pie tener la modestia y la cordura de hombres de la estirpe de Ernesto Díaz?. Soñemos con que algún día nuestro país encontrará un camino de certeza y de probidad. Los delatores de arrabal, los oficiantes, los cínicos, los ensangrentados, en fin ¡todos! están allí en la isla-nasa, allí están, entre la gente simple que trata de ignorarlos para intentar recuperar el tiempo perdido en ese país donde los machetes se esconden entre bastidores y colchones. Nerón encarcela y fusila porque sabe perfectamente que el toril está vacío y que la cloaca máxima todo lo embarra y de tal modo que cuando la verdad anda de paseo también hiede y quizá porque en Cuba la verdad tiene su vaho intrínseco hasta los curas andan con la prudencia a rastras al sospechar de que no es posible contar historias a los faraones del cuento pues más allá del plan de trabajo claro, preciso e inmutable de las sotanas, hay un problema sociológico mayor: la mentira lleva disfraz. No en vano hay gente que le grita a los cubanos que no tengan miedo pero sin precisarles de quién y entonces la gente anda como despistada quizá esperando que se complete la información… Los encarcelamientos y los fusilamientos de marzo y abril 2003 han sido operaciones tan bien calculadas por el régimen de Nerón que, de los casi doce millones de cubanos que aún se encuentran en la isla, sólo una ínfima minoría habrá levantado las cejas y muy poquísimos la voz y… los días siguen pasando como si nada, como si Cuba esperara, enardecida, los próximos carnavales o el próximo ladrido de la banda armada cuyos adversarios más recientes (iba a escribir " enemigos " pero atiné a tiempo) son ahora los círculos del poder en Francia. "Cuba es asunto nuestro y los moros asunto de ustedes" decían los americanos a los políticos franceses y a los babosos de las redacciones de la prensa francesa y tal era el pacto que muy bien funcionaba. De ello doy fe pues habré pasado la mitad de mi vida en Francia entre loas sordas o estridentes al castrismo. Pero después del desastre financiero que sufre y sufrirá Francia a la luz de la victoria relámpago de los Estados Unidos en Irak, de momento, como por encanto, la prensa francesa (prensa ofidia entre los ofidios) se descubre una imperiosa necesidad de denunciar la represión en Cuba a lo que, en mi calidad de buey que se lame solo, respondo: es tarde, galos, no ladréis por mí que ya estoy ronco. También por ello a Nerón le importa un bledo encerrar y fusilar porque él sabe que siempre hay cálculo y sorna en los enamorados espontáneos de última hora. Por todas esas cosas y seguramente por muchas más, Fidel encarcela y fusila pero ello supone que los hombres y las mujeres que no estén de acuerdo con lo que ocurre en Cuba se movilicen fuertemente para liberar de la cárcel a los que tuvieron el valor de dar el frente y también para liberar, de su infortunio y de su infamia al siervo. Luis Tornés Aguililla.
Luis Tornés Aguililla |
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