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Partido Socialdemócrata de Cuba |
Artículos Nelson Núñez Dorta |
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Crónica de una sucesión anunciada Después de un año y medio y como para no perder la costumbre, su nombre vuelve ser hoy, titular en los mas importantes medios del mundo y tema obligado de mandatarios, analistas y personalidades. Fidel Castro, el “Comandante en Jefe”, en su último mensaje decide y ordena sobre su futuro y el destino del sufrido pueblo cubano, esto sin duda alguna satisface inmensamente su ego. “No aspirare ni aceptare el cargo de Presidente del Consejo de Estado ni de Comandante en Jefe”. Así lo declara y reitera para que no queden dudas. De esta forma la escena ha quedado debidamente preparada para instalar y legitimar a su hermano menor. Este tiempo fue necesario para dirigir la preparación del país “psicológica y políticamente”, a lo que agregaríamos nosotros, para la aceptación pacifica de esta nueva imposición, que resultará solamente una transición de poderes de Castro a Castro, tal y como lo ha decidido el dictador cubano. Es el momento de entregar, supuestamente, las riendas del poder a su hermano, dice Fidel, que él no ocupara cargos, pero sabemos que tampoco los necesita, es su deseo mantenerse como soldado de filas y además cuenta con la prensa y los medios para continuar expresando sus ideas y determinando sobre el futuro de la isla, tiene todas las garantías para ello, su hermano, sus mas fieles súbditos y cancerberos has sido muy bien posesionados durante este intervalo. Tampoco podemos olvidar, que continua ocupando el cargo de Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, “fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado” como recoge la constitución de la Republica, en su articulo quinto y por tanto aun se mantendrá rigiendo los destinos de la isla, cual un padre todopoderoso que observa de cerca a sus obedientes hijos y cuando existe algún pequeño intento de retar su autoridad o de indisciplina, los reprende, los castiga o y llama al orden con “sus sabios consejos”. El show continuará por algún tiempo, el protagonista, anciano, enfermo y fatigado ha decidido retirarse del escenario, cediendo el papel a su hermano, otro viejo actor, pretendiendo así continuar tras bambalinas como director de la obra. Pero para bien de todos, parece que su nueva estrategia no le dará los resultados que espera obtener, por mucho tiempo. En Cuba ha despertado una indetenible voluntad de cambios inmediatos e impostergables y existen entre las nuevas generaciones muchos jóvenes que tienen toda la disposición y la preparación para escribir y protagonizar las obras que el futuro de la patria necesita.
Nelson Núñez Dorta.
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