Señora
Soledad Cruz:
He leído con suma atención su artículo “El
revolucionario riesgo de la verdad”, publicado en
Kaos en la red.
Estaba de vacaciones y, un amigo de España, me mandó
su artículo, para que le diera mi opinión. Buscando
en Internet, me he dado cuenta de las decenas de
respuestas a sus críticas, tan inusuales en
comunistas tan comprometidos como usted.
También leí con mucho cuidado el trabajo de
Keterinjuk en Rebelión.
Este último, es un serio intento por desentrañar las
causas del colapso total del bloque comunista
soviético, que luego comentaré.
El título de su artículo, es una joya. Una joya del
MIEDO. Del abominable miedo, que el castrismo
implantó en la sociedad cubana. Cuando alguien como
usted habla del “riesgo” de la verdad, desconoce que
hace más de 100 años, alguien en Cuba escribió
alguna vez: ”Sólo la verdad nos pondrá la toga viril”
o lo que dijo el Apóstol de Cuba - que F. Castro
tomó como bandera, para justificar la impunidad de
su poder, en el colmo del cinismo - : “Libertad es
el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a
pensar y a hablar sin hipocresía. Un hombre que
oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que
piensa, no es un hombre honrado. Un hombre que
obedece a un mal gobierno, sin trabajar para que el
gobierno sea bueno, no es un hombre honrado"
Por otra parte, para mí es muy sospechoso que ahora
salgan a la palestra pública, las Mariela Castro,
Celia Hart y usted, con una avalancha de artículos y
comentarios de corte críticos o
troskistas-guevaristas, aunque siempre defendiendo
al cadáver de la “Revolución Cubana”. Sospechoso
porque ahora, al cabo de cincuenta años, “descubren”
algunas cosillas y pequeños “errores” del castrismo,
como lo que señala sobre la imposibilidad de “sentar
en su carro a un extranjero”, o los bajos salarios.
Ante todo, debo reconocer – aunque muy tardía y
limitada - su riesgo de expresar esas opiniones. Por
esas mismas opiniones, han pasado por el infierno de
las cárceles castristas, miles de periodistas y
pacíficos disidentes.
Es también alucinante, que descubra en el serio
trabajo de Keterinjuk, las visiones de la caída del
comunismo, cuando ustedes – los hijos privilegiados
del castrismo – podían acceder a los “infiernillos”
de libros prohibidos de las Universidades o de las
bibliotecas, para leer a George Orwell en “1984” o
los escritos de los disidentes polacos de la
Universidad de Varsovia.
O simplemente investigar en la terrible realidad del
terror contra los pensadores heterodoxos, contra los
periodistas independientes, contra los sindicalistas.
Por expresiones similares a las suyas, en abril
de1980, siendo Profesor de la Universidad de Oriente,
fui denunciado por los comunistas de dicha
universidad y detenido por la Stasi cubana. Sometido
a 72 horas de interrogatorios en Santiago de Cuba,
salí de allí, con la Advertencia de que, si repetía,
sería convicto por “Propaganda Enemiga”.
Era primera vez que escuchaba ese cargo criminal. Y
fue como un despertar.
A esa gentuza oportunista, no les interesó mi
historia de luchador revolucionario y combatiente
internacionalista, para destrozar mi vida. Fui
llevado al ostracismo y a la vigilancia sistemática
de la Seguridad, durante los próximos catorce años.
A pesar de ello, continué trabajando y relizando mi
Doctorado en Ciencias Económicas. Y desde luego,
entré en un grupo de escritores disidentes de
Santiago de Cuba, creado por Ismael Sambra y otras
personas, desmembrado por la KGB cubana.
Recuerdo un episodio particularmente doloroso, pero
ejemplar de la naturaleza del sistema que se había
creado en mi país. Ocurrió en 1989, en la Pre-Defensa
de mi Tesis de Doctor sobre “Problemas de la
ineficiencia y la irrentabilidad de la industria
azucarera cubana”, inscripto en la Academia de
Ciencias de Cuba como “Problema Ramal 534:
Investigaciones económicas de la agro industria
azucarera”. Cuando terminé de expresar el resumen de
dicho documento, el Presidente del Consejo
Científico Dr. Ramón Rodriguez Betancourt, militante
del PCC, graduado de Doctor en la URSS, me dijo:
“Compañero Profesor…¿Ud. cree que nosotros podemos
enviarle esta Tesis a nuestro Comandante en Jefe?”
Punto. De un plumazo, un imbécil oportunista, bajo
la dirección de otro estúpido de la Seguridad,
destruía ocho años de profundas y serias
investigaciones en el principal sector de la
economía cubana, que hubieran prevenido el actual
colapso de la industria azucarera del país.
Las fuerzas más contrarevolucionarias que hay en
Cuba, son los mismos comunistas y el aparato de la
Seguridad del Estado. Son la élite más reaccionaria
y recalcitrante de la superestructura del poder.
Ellos, junto a su Comandante, su hermano Raúl y el
resto de los dirigentes históricos, han aplastado el
sueño de la sociedad cubana, de vivir en una
democracia con solidaridad social, como había
prometido F. Castro en La Historia me Absolverá.
Estoy de acuerdo con usted cuando escribe que “ se
guardaba silencio sin tener en cuenta que silenciar
los problemas reales es la mejor forma de hacerlos
mayores”. No ha habido gobierno en Cuba, menos
transparente, antidemocrático y de tan masivo
ocultamiento, como lo ha sido el castrismo. Eso ha
creado la absoluta impunidad del poder. El castrismo
a usado las riquezas del país a su antojo, hasta
agotarlas y llevar a la sociedad cubana a los
niveles de miseria y pobreza actuales
Lo que usted no entiende es que el castrismo es una
superestructura de dominación de la sociedad cubana,
como lo fue el stalinismo en los países del Este de
Europa.
He escrito en otros artículos, las palabras de
Trosky en “El Profeta Desterrado” de Isaac Deutscher:
“ El proletariado sustituye a toda la sociedad. El
Partido sustituye a la clase obrera. El Comité
Central sustituye al Partido. El Buro Político
sustituye al Comité Central. Y el Secretario General
sustituye al Buro Político” Es la dictadura
personal. La impunidad absoluta. Nadie como F.
Castro para decidir lo que puede y no puede ser. Así
ha manejado a Cuba, basado en sus ideas y la fuerza
de la violencia, la represión y el terror.
Lo que no pudo imaginar F. Castro es que el terror
sólo conduce a duplicar el grueso de la máscara del
pueblo. Y que, bajo esas condiciones, pueden pasar
cincuenta años, pero no más. El pueblo de Cuba se
está saliendo del teatro que el castrismo creó,
desde el primer día de la toma armada del poder.
Lo que usted ni Katerinjuk pueden reconocer, para
explicar el desastroso descalabro del comunismo,
como teoría y como sistema, es lo siguiente:
- El comunismo es una estructura y superestructura
político-económica artificial, no salida del propio
desarrollo de las fuerzas productivas, sino,
impuesta a la fuerza por un Partido, basado en una
concepción utópica de la sociedad. Quien haya leído
a Marx sabe que, ningún modo de producción
desaparece, hasta que no desarrolla todas las
potencialidades de sus fuerzas productivas. Lo demas
es pura política y, la política no puede crear modos
de producción nuevos. Esa es la falsedad de los
Partidos Comunistas y los movimientos radicales de
izquierda. La política y la ideología, son lo que
dijo F. Engels, “una falsa conciencia”. Y yo
agregaría que son el basamento supraestructural del
terror comunista, en su afan de imponer una utopía
imposible.
- La destrucción del mercado y sus leyes, es el peor
error de los Partidos Comunistas, en busca de la
justicia social, porque eso conduce al estancamiento
y la miseria, y jamás podrá llevar a la sociedad al
bienestar y la solidaridad social.
Al eliminar las relaciones monetario-mercantiles, el
comunismo se liquida a sí mismo, como posible
alternativa de distribución de la riqueza.
Y eso se puede explicar con las propias palabras de
Marx- citadas por Keterinjuk: “La burguesía no puede
existir si no es revolucionando incesantemente los
instrumentos de la producción, que tanto vale decir
el sistema todo de la producción, y con él todo el
régimen social. […] La época de la burguesía se
caracteriza y distingue de todas las demás por el
constante y agitado desplazamiento de la producción,
por la conmoción ininterrumpida de todas las
relaciones sociales, por una inquietud y una
dinámica incesantes.” (C.Marx y F. Engel: El
Manifiesto Comunista”
Esa es la extraordinaria ventaja del mercado: es la
fuente original de la civilización y de las riquezas,
desde el tiempo de los fenicios.
Para un socialista como yo, conocedor y estudioso
profundo de la teoría económica marxista, de la cual
fui Profesor por casi 20 años, la acción del mercado
y de sus leyes genera graves desigualdades y
polariza la riqueza y la pobreza.
Y es en este aspecto que entra la función reguladora
del Estado y el Gobierno: redistribuir de la forma
más justa las riquezas creadas por la sociedad.
No habrá jamas igualitarismo, pero permitirá un
bienestar compartido, sin miserias ni riquezas
enajenantes, como ha ocurrido en el capitalismo de
EE:UU.
Evidentemente, su artículo, a pesar de su riesgo
personal, carece de toda fundamentación teorética.
Es pobreza intelectual envuelta en las telarañas del
miedo. Pensar que Raúl o Fidel Castro, pueden salvar
“la revolución” es una expresión de sus miedos.
Mi generación se desgastó luchando por la Revolución.
Creímos en su mensaje martiano y antiimperialista.
Pensabamos construir un país independiente,
democrático y de bienestar y justicia social. Y
cuando vimos que no era así, nos convertimos en
disidentes. Y hemos pagado el precio del odio, el
rencor y la vileza de la impunidad absoluta del
poder.
Fue todo lo contrario. Nuestro país fue y es lo
menos independiente, lo más despótico, y lo más
mísero que se puede encontrar en América Latina en
estos momentos.
Hemos retrocedido más de cien años y, ahora – como
me dijo un intelectual y profundo pensador de
Santiago de Cuba, aplastado por la brutal maquinaria
castrista – estamos en las manos de los Estados
Unidos, como nunca antes en la triste historia de
nuestro país.
Esa superestructura hegeliana de la que habla
Katerinjuk, convirtió al Estado cubano, en una de
los entramados del poder más asesinos, brutales y
despóticos que recuerda nuestro país. La represión y
el terror, convirtieron nuestros sueños, en un
bunker llenos de siervos, propiedad de los hermanos
Castro. Ni Machado, ni Menocal, ni Batista, ni
ninguno de los otros presidentes y dictadores de
Cuba, han llevado al país a la bancarrota económica,
política, jurídica, institucional y ética a que nos
ha llevado el castrismo.
Es tal la fragilidad y la vulnerabilidad de la
situación actual, que un simple ciclón en la actual
temporada, puede ser la gota que colme la copa de
paciencia y fulmine el miedo de la sociedad cubana,
y se abra una desastrosa etapa de violencia y sangre,
casi imposible de parar.
Ya es muy tarde. Ni las Mariela Castro, ni las Celia
Hart, ni la Soledad Cruz pueden convertirse en
portavoces de los cambios en Cuba. Nadie va a creer
en sus mensajes. No hay credibilidad, después de
tanto tiempo en el silencio y en el disfrute de los
privilegiados.
Los que hemos vivido la soledad y los martirios de
la cruz, hemos aprendido la naturaleza criminal de
ese engendro diabólico que es el castrismo.
Por último, quisiera esclarecerle algo: ese
“atorrante exilio de Miami” ha mantenido en alto
nuestra decencia ciudadana, nuestra lengua, nuestras
costumbres, nuestra cultura y los valores
democráticos que destrozó su Comandante. Ha mostrado
al mundo, la entereza y la bravura del pueblo cubano.
Y lo mejor: Fidel Castro los expulsó de Cuba con lo
que tenían puesto. Hoy son una comunidad con una
riqueza estraordinaria. Ellos, ha diferencia del
mensaje de odio que le enseñó el castrismo, muestran
al pueblo de Cuba, lo que se puede lograr en
libertad y democracia.
Ahora, que su moribundo Comandante en Jefe escribe
“El Imperio y la independencia de Cuba”, para tratar
de vendernos la idea que su lucha fue contra la
dominación de EE:UU, y de escamotear sus verdaderos
propósitos dictatoriales, quiero decirle que él fue
el principal contrarevolucionario y mercenario al
servicio del imperialismo que ha conocido el pueblo
de Cuba. Y eso, jamás se lo vamos a perdonar.
Usted comienza a vivir La Soledad de la Cruz. Sé muy
bien que su tutor, Carlos Aldana, está de vuelta en
el equipo de Raúl. Y eso la salvará de Villa Marista.
Le recomiendo que entre en mi sitio:
http://cayocanasisland.blogspot.com
Allí encontrará algunas de las explicaciones que
usted necesita. Al menos, son mis reflexiones sobre
nuestra tragedia, aunque hay otros sitios de una
seriedad incuestionable, que tienen también otras
visiones.
Saludos desde este angustiante destierro.
Asdrúbal Caner Camejo
Un abrazo para mis lectores
Asdrúbal Caner Camejo
Representante del PSC
en Canadá.
Publicado por Asdrúbal Caner para
Cayo Canas Island el 8/17/2007 10:27:00 AM
Un abrazo
Asdrúbal Caner Camejo
Representante del Partido Socialdemocrata de Cuba
(PSC)
en Canadá.